El placer, la sensualidad y el erotismo en el sí de la sociedad

Con el transcurso del tiempo, la concepción de placer, sensualidad y erotismo se ha modificado y ha variado su significado.  Sus expresiones culturales han cambiado a través de los años, desde la Prehistoria, pasando por la Época Moderna y llegando hasta el ahora, la Época Contemporánea. Aunque los tres conceptos mantienen su esencia principal, las limitaciones, la amplitud y el alcance de los mismos se han magnificado hasta llegar a la actualidad. Antiguamente, el término “libertad” no tenía cabida en la concepción del erotismo. Es más, los tres conceptos eran considerados como un tema tabú.

Pero, la verdad, lo dicho no es nada nuevo. Todos sabemos que la sensualidad ha estado censurada a lo largo de mucho tiempo a partir de autoridades filosóficas y religiosas. Sin embargo, ¿alguna vez has pensado en definir la palabra erotismo? ¿Te has parado a reflexionar sobres sus distintas implicaciones? Las sensaciones que nos provoca son realmente difíciles de delimitar y nombrar.

Incluso hoy en día, los términos placer, sensualidad y erotismo son confusos y están poco delineados. Nos remiten a sensaciones, fantasías, temores, recuerdos, valores, experiencias, mitos… Algo que nos cuesta concretar, que en determinadas ocasiones nos confunde. Cuando vivimos experiencias realmente placenteras, cuando calan en lo más profundo de nuestro interior, no solemos saber cómo explicar lo que aquello nos ha producido. Pero, aunque algunos puedan plantearlo como un problema, como una confusión ilógica, no debería ser así. La verdad, en la mayoría de ocasiones, cuando no disponemos de las palabras adecuadas para definir una sensación es porque no la podemos controlar, porque es primitiva, porque nos ha llevado al extremo (que puede ser tanto positivo como negativo). Así pues, cuando no sabemos expresar qué significa erotismo es, posiblemente, porque tiene una gran carga de poder para nosotros.

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